dimarts, 11 de febrer del 2014
LA FERDAD Y LA VENTIRA (UNA TOMA DE LA BASTILLA)
Todos, o casi todos, nos admiramos de la toma de la Bastilla de San Antonio el 14 de julio de 1789. A todos, o a casi todos, nos parece un ejemplo a seguir. ¿Pero aceptamos también lo sucedido después? En caso afirmativo, ¿lo desearíamos, casi todos, para España? ¿Los reyes y las casas reales que engañan, saquean, sojuzgan y explotan al auténtico soberano, esto es, al ciudadano, deben seguir en sus posiciones y asuntos amparados en una supuesta legitimidad divina? Y si el hombre es resultado de la voluntad de un tal dios, ¿no están asimismo legitimadas sus acciones por la misma divinidad? La falsedad vestida de verdad o la mínima verdad engalanada con los atuendos rimbombantes de la mentira. Tales son las añagazas y despropósitos que nos dispensan la monarquía borbónica y sus valedores plebeyos, marcadamente franquistas, y que nos proponen como modo de entendimiento unidireccional. ¿Este es el juego que debemos practicar? ¿Y si seguimos el camino que nos señala la susodicha toma de la Bastilla? ¿Y si nos empeñamos en conseguir una paz "sólida y duradera" como la de los muy españoles "vencedores" de la última guerra fratricida? ¿Y si, en vez de coger el barco o el avión, obligamos a algunos a viajar hasta Mallorca, como "Helena y los Mismos", caminando, en bicicleta o autoestop, pero no para confesarse en el confesionario, sino para declarar y responder ante un juez y una Justicia deudores de la ciudadanía y la verdad? Sería, efectivamente, "maravilloso".
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