dijous, 17 de novembre del 2016

OTRO POETA SE HA PARADO EN EL ALFÉIZAR DE MI VENTANA. EL TRINO DE BORGES LO HA ATRAÍDO

"¡Oh, casa de mis padres! Viejo caserón/ En la ladera de una colina,/ Donde, al son encubierto del Recuerdo,/ Merodea mi fantasma de niño:/ El ángel que sobrevive a la criatura/ Y vela, después de muerto, su sepultura;/ Y en su nombre se aparece a Dios, más inocente/ De lo que era/ Antes de haber vivido la vida pecadora/ Y penitente...// Antigua casa maltratada/ Por el paso del tiempo... Oh, salas que el luar,/ A través de la ventana, inunda... Qué tristeza/ Remota y congelada.../ ¡Silencio! Ahí está, bajando, susurrante,/ A mis ojos que son aljibes de agua ardiente.../ En una hostia de luz, así comulgo la muerte;/ La Diosa oscura que se viste/ De blanco fulgor celeste,/ Cuando sopla, ya de noche, el viento norte./ Y la luz del luar, llenando el salón antiguo/ De palidez -sonrisa que quedó/ Helada en boca de calavera-,/ Da nuevo colorido y casi habla y vida/ A los viejos retratos de familia,/ Donde se posaron/ Las alas del tiempo abiertas en sombra y polvo.../ Algunos traducen aún viejos dolores/ Despiertos, en vigilia.../ Tristezas, pesares, arrobos de ternura,/ Orgullos, risas del alma, ingenuidades... ¡Mirad/
Qué trágica ironía! ¡En color la vida eterna!/ Vida póstuma al óleo en el marco/ Que oscurece, cuadrado, el blanco de la pared."
(Fragmentos iniciales del poema "Finca de la paz", dedicado a Guerra Junqueiro, perteneciente a "Siempre", primer libro del poeta saudosista portugués Teixeira de Pascoaes, que data de 1898, año de tantas cosas buenas y malas a un tiempo aquí y allende el mar; año también del nacimiento de poetas luminosos y de concepción de otros no menos luminosos que a redundante luz fueron dados, como por ejemplo Jorge Luis Borges, a quien he citado en mi anterior entrada. La traducción de "Finca de la paz" es la de Antonio Sáez Delgado para Ediciones Trea, 2006.)

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