dijous, 20 d’octubre del 2016

EL SABER, LA ORALIDAD, LA INCULTURA DEL QUE SABE Y LA CULTURA DEL QUE NO SABE

Acostumbran los curtidos en saberes académicos subestimar y denunciar a quienes no los tienen. "Incultos" les llaman en sus medios, de los que no salen por no verse más perdidos que el que en la selva oscura se vio y el auxilio virgiliano no rechazó, sino todo lo contrario. Los hombres cultos, sin embargo, olvidan la mitad de su ser y del cuento de lo sensible, que no es cuento, en absoluto, mas sí el sustento de su no tan magnífico talle y aliento después de nuevos pensamientos, perversamente satisfechos, sin duda. Aquí un marinero, lanzaroteño por cierto, canta y, sin recado de escribir o telefonías, envía el mensaje al futuro, sabiendo sin saber, que el tiempo está en su boca y en el oído de quién sabe quién, pero amigo cuando lo sea, y el espacio solo derrota a quien lo calcula con el libro descifrado. Todo sencillo, eso sí, como el hambre, la sed, el llanto, la risa, la siembra y el sol del mediodía. Oigamos al inculto: "Por el tirar de la línea/ sabe el marinero/ qué pez le pica:/ si es un burro/ o es un mero."

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada