dimarts, 11 d’octubre del 2016
EL OTOÑO DE UN PATRIARCA DE HIERBA CARNAL
Empieza el otoño, y me gusta. Whitman, y tus hojas me libran de la angustia pequeña de ser hombre apenas. Levantadas ellas para los solos, los únicos yuxtapuestos e incomunicados. Y desde el otro sentido, Emerson: "Sé el valor maravilloso que me habéis dado con 'Hojas de hierba'. Es el más extraodinario fragmento de espíritu y sabiduría que América ha producido. Soy feliz al leer el libro, porque su fuerza nos vuelve felices. Os saludo al comienzo de una gran carrera... Me froto los ojos para ver si este rayo de sol no es un sueño, mas la solidez de la obra es una seria certidumbre." Ahora seminalmente el oído forma el buje para la rueda de la siembra. Acaba el otoño, y vuelve a empezar, y me gusta. Y recojo, recolecto. "¡Oh, himen! ¡Oh, himeneo!"
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